Medio Ambiente

Opiniones

QUE ESTAMOS HACIENDO POR LA SOSTENIBILIDAD DE NUESTROS RECURSOS NATURALES....

Cuando se evalúan las perspectivas de corto y mediano plazo de nuestro país, no se puede menos que experimentar un sentimiento de alarma. Uno de los factores que más nos amenaza es la pérdida de cobertura forestal, destrucción de las cuencas hidrográficas, perdida de la biodiversidad, y perdida acelerada del suelo.

Entre 2000 y 2018 la perdida de bosque ha alcanzado más de 2.5 millones de hectáreas, debido a múltiples factores, pero principalmente al avance de la frontera agrícola, la tala, plagas como el gorgojo descortezador, y los incendios forestales. en forma consistente. De continuar así, en un par de décadas más, la cobertura forestal remanente habrá desaparecido. Solo por incendios forestales en los últimos tres años hemos perdido un promedio de 60,000 has de bosque anual.

Pero resulta notorio que el mayor depredador es el hombre, ya que la mayor perdida de cobertura forestal se produjo en el periodo reciente de auge de la ganadería extensiva, el café, la palma, el aguacate, y otros cultivos, además del ataque del gorgojo descortezador del pino, el hombre se ha dedicado a talar más de 800,000 has de bosque atacada y no afectada por el gorgojo para abastecer las plantas de generación eléctrica de biomasa, aprovechando la emergencia, muchos se han enriquecido con esta actividad.

El deterioro de las cuencas hidrográficas, debido a la pérdida de cobertura forestal, se traduce en una elevada pérdida de biodiversidad y en grados de erosión del suelo que van de moderada a severa. La pérdida del suelo, es grande e irreversible, ya que toma cienes de años en formarse un centímetro de capa de suelo.

Al desaparecer la cobertura forestal, los suelos se compactan, reduciéndose la infiltración y la recarga del manto freático y las fuentes de agua superficial, mientras aumenta la escorrentía y la sedimentación, dicho en otras palabras….NOS ESTAMOS QUEDANDO SIN AGUA.

En los lugares en donde se concentra la mayor parte de la población, la mayor parte del agua se extrae de acuíferos subterráneos que se ven sujetos a niveles de estrés cada vez más altos, debido a la sobre extracción, las sequías recurrentes, y la deforestación e impermeabilización de los puntos o áreas de recarga.

Esto pone en duda la disponibilidad futura de agua, frente a la creciente demanda por la misma que provendrá del crecimiento de la población y de las necesidades derivadas del incremento de las áreas bajo riego y además de la creciente demanda de agua de la industria textil y demás usos.

En términos de sostenibilidad socioeconómica, las próximas dos décadas representarán el periodo de tránsito a la fase avanzada del envejecimiento de la población. Esto requerirá promover un proceso de transformación de la estructura de la producción, las exportaciones y el empleo, de manera que se promuevan e implanten nuevas actividades dinámicas, de creciente productividad, que generen cada vez más puestos de trabajo.

En relación a la productividad es una media ponderada, al crecer el porcentaje del empleo generado por actividades de creciente productividad, ello deberá traducirse en un incremento de la productividad media, a lo largo del tiempo.

Esto resultará clave para enfrentar la fase del envejecimiento de la población, por cuanto esta es la única manera en que un número cada vez más reducido de personas en edades productivas será capaz de generar los (crecientes) recursos necesarios para sostenerse a sí mismas, incrementando su nivel de vida, y a la vez sostener niveles de vida dignos para el número creciente de adultos mayores.

Ello implicará modificar los rasgos del actual patrón de crecimiento sustentado en la explotación “minera” de los recursos fundamentales (suelo, bosques, agua, biodiversidad) que son el soporte natural de un desarrollo que pueda sostenerse a largo plazo.

Por lo tanto, está en entredicho la posibilidad de transitar del status de país de ingreso medio-bajo al de status de país de ingreso medio-alto, lo cual sería un requisito básico para poder llegar a la fase avanzada de envejecimiento en mejores condiciones económicas.

Ello supondría que la fuerza de trabajo alcance un nivel de escolaridad al menos correspondiente a la enseñanza secundaria, la dotación de una infraestructura de muchísima mayor cobertura y calidad, y la presencia de instituciones públicas competentes y eficientes.

Si el país no puede hacer el esfuerzo por lograr estos objetivos básicos, y considerando que el análisis presentado es correcto, implica que llegaremos a la fase de envejecimiento, en 20 años más, en condiciones verdaderamente deplorables.

Alfredo Larach
Ing. Agrónomo Hortícola
Zamorano Clase 1991